Grandes borrachos colombianos – Pablo Rolando Arango. Libros Malpensante, 2016.

grandesborrachos_portada

Por Alejandro Torres.

Un día le pregunté a un amigo si sabía o intuía una buena razón sobre porqué las gentes de Antioquia, Caldas, Quindío y Risaralda -esas regiones que los malentendidos aúnan mal y sin distingo como “paisas”-, tienen en tan alta estima el alcohol. Me respondió tajante que son pueblos de montaña, melancólicos y violentos. Que además de trabajar -rasgo definitivo y hermoso-, la vida los llama a beber para ahogar cierta quietud; una geografía que se debate entre montañas inexpugnables y municipios pequeñísimos donde no hay secreto a salvo; donde la vida se repite cada veinticuatro horas en las mismas cuatro calles. Así las cosas, beber es una forma de huir del torpor que se apodera de uno tras años de ver la misma película que solo se interrumpe en las fiestas anuales del pueblo o con un brote inesperado de violencia o justicia, que viene a salvar del tedio que solo el aguardiente sabe aplacar.

Pablo ha escrito en poco más de ochenta páginas una mejor respuesta. Una que no niega la de mi amigo pero que se sumerge hasta el fondo de esa botella en la que se hallan atrapados muchos colombianos. Un tratado filosófico que si hacía falta. Una mejor explicación a la tristeza y al simple amor a celebrar la vida hasta quedar tirado en andén de la vida. Inconsciente pero felíz. Nos regala cuatro historias bellísimas sobre hombres y copas; coperas y música de cuerda. Montañas de Colombia bañadas por el anís que es ánimo para las vidas que de tanto vivirse, requieren ese bálsamo que las haga soportables. Pocas veces un libro de filosofía o mejor de un filósofo, conversa con el hombre de a pié. Pablo sabe que se piensa para dar respuesta o acicate a lo que no entendemos. Que siempre es más fácil enterrar un hombre que comprenderlo. Apenas vamos por el primer volumen. No creo que este tema se agote tan pronto. Quedo honestamente a la espera de otro round con este hombre que, desde las faldas manizalitas, piensa el mundo. Se sabe hace mucho que el primer trago es difícil de pasar pero este sorbo de libro preludia varias botellas. Hay libros pequeños que se vuelven enormes sin mayor noticia. Este es uno de ellos.

pablo

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