Del Boxeo – Joyce Carol Oates. Alfaguara Ed., 2012.

Por Alejandro Torres.

De niño recuerdo una tarde de domingo en que mis primos, gente que se me hacía matona por encima de todo, les dio por estrenar un los guantes de boxeo que les habían regalado de navidad. Todo empezó bien hasta que uno de los dos lanzó un estudiado derechazo al ojo izquierdo del otro y sin que nadie lo esperara, la sangre empezó a manar imparable de la ceja y el ojo que se fue poniendo cada vez más hinchado y bueno, luego vino el tren de correa para el campeón de ese patio y loa gritos de “quién más que un bruto como Usted le da a un niño cosas para que le pegue a otro” y etc, etc. Desde esa época me quedó claro que el boxeo es el único deporte donde no se juega. Es imposible no ser serio y definitivo en este caso. Eso es lo que uno concluye mientras pasa las páginas de uno de los mejore libros de crónica deportiva jamás escrito desde la literatura en norteamérica. Oates nos habla también desde ese día en que no la llevaron a conocer el hielo, precisamente, sino a un lugar donde los hombres estaban dispuestos a ganarse el pan y la honra a costa de sus puños y su capacidad de no caer en medio de mazazos humanos en la cabeza, esos que tornaron lento a ese rayo llamado Muhamed Alí.

Recorriendo la historia del Box, vamos cruzando desde cercos de tierra y lodo en la Inglaterra del siglo XIX, hasta el mordisco de Tyson contra Holyfield, en Junio de 1997. Pasando de la pura memoria infantil al mejor nivel de investigación, Oates no baja la guardia para escondernos las duras vidas de quienes han escogido tan cruento camino a la gloria. No se ahorra tampoco, dar cuenta de cómo el boxeo pasó de juego sucio y subterráneo a ocupar una dimensión mediática cercana al Baseball y el Football gringo, mojando la imaginación y la pluma de grandes escritores como Jack London, Hemingway, Cortázar, entre otros muchos. Tampoco deja por fuera el hecho más importante de este deporte: que solo es camino de atrevidos o locos. Que se necesita cierta dosis de presión en la vida para llegar a un gimnasio a salir con cada parte del cuerpo licuada a golpes y volver al día siguiente por más. Que es un deporte donde la gente desata su furia proyectándola en su hombre en el ring, Que nunca dejará de ser considerado una cosa brutal pero que tampoco va a dejar de ser practicado pues hay quienes nos vemos atraídos no tanto por la sangre como por el arrojo que implica y la fuerza mental y corporal que exige. Yo he sufrido de lejos viendo a mis favoritos caer y también me he dejado embrujar por tipos que saben escribir sobre esa danza.  Algo debe haber que hace que tras la brutalidad aparente, se hayan tejido historias del talante de “Por un bistec” o “Torito”. Algo debe haber. Este es un libro que se queda; que seguramente se ubica en el estante donde viven los libros para releer.

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