Compliance (movie) – Craig Zobel. USA, 2012.

Por Carlos Alejandro Núñez.

Compliance (Craig Zobel, 2012) es una de las películas más incómodas que jamás haya visto. Tan incómoda es que incluso la vendedora del cine advierte que la película no es para todo el mundo, y que mucha gente se ha salido a medio camino reclamando su dinero. Esa fue tal vez una de mis razones para verla.

La cinta comienza con escenas que no parecen predecir lo que se avecina. El escenario es un sitio de comidas rápidas en algún pueblo perdido de Estados Unidos y los personajes son simples seres humanos realizando su labor. Hasta acá todo parece apuntar hacia otra película convencional. Todo cambia cuando la gerente del restaurante recibe una llamada misteriosa de un supuesto policía afirmando que una de las vendedoras le robó a un cliente. De ahí en adelante, una sensación de zozobra e intranquilidad toma por asalto al auditorio.

La gerente cede ante las presiones del extraño al otro lado del teléfono y obliga a su empleada a cometer bajezas. Por casi 1 hora y media uno se sumerge en ese mundo de depravación disfrazada de obediencia a la autoridad. La molestia tan grande que genera  puede estar relacionada con el asco que produce ver a alguien “común y corriente” seguir ciegamente las órdenes de un extraño. Es el tema de la “banalidad del mal” que tan brillantemente trató Hannah Arendt, refiriéndose a personajes como Adolf Eichmann, el artífice de la Solución Final que produjo el genocidio de 6 millones de judíos y muchos otros, incluidos gitanos y homosexuales. Lo que más le sorprendió a Arendt no fue la profunda huella de muerte y destrucción que dejó tras de sí Eichmann, sino el hecho que parecía un funcionario inofensivo que simplemente seguía las órdenes de un superior.

La gerente del restaurante es tan desagradable como la idea de alguien que ha dejado de hacer la digestión y de repente vomita toda la material fecal represada por la boca. Ella semeja a muchos de los participantes de los experimentos de Milgram y de la cárcel de Stanford (motivación para la película alemana de “El Experimento”), quienes a pesar de la sensación de que algo huele mal, deciden seguir al individuo de la bata blanca, sencillamente porque lleva la insignia de autoridad. Como si la bata blanca hubiera metamorfoseado al Dr. Josef Mengele de bestia insensible a ser humano decente. Como si el hábito hubiera cambiado a Torquemada de fanático torturador a fraile místico. La película ilustra la credulidad e ingenuidad de aquellos que han renunciado a la duda, como una línea interminable de ciegos en pos de un tuerto que se aproxima a un despeñadero.

Finalmente, creo que la incomodidad que genera Compliance proviene más de la forma como fue grabada que de la temática en sí misma. Muchas películas poseen escenas más explícitas de sexo y violencia psicológica, pero la gente (en general) no se sale de la sala por esa razón. Creo que tiene más que ver con el ritmo de la película y los encuadres de rostros y cuerpos de una cercanía que resulta profundamente perturbadora…

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