Fred Herzog – Photographs. Hatjekantz ed. Germany, 2011.

Por Alejandro Torres.

Por lo regular uno se cuestiona, pensando en temas de fotografía, si el “deber ser” de la imagen fotográfica aún sigue girando en torno al color. El claro oscuro tradicionalmente ha regido la fortuna de los grandes nombres de este campo artístico, connotando un leve dejo de desinterés por la fotografía a color. Sin embargo, cuando se consulta a profundidad el fenómeno fotográfico de los últimos sesenta años se nota el giro hacia formas de expresión que no temen al color. Tal es el caso de Fred Herzog, alemán de nacimiento y canadiense desde su juventud. Un tipo que me asaltó con su libro en una librería de viejo y que sabe decir lo necesario desde una Kodachrome.  El uso de estas cámaras obró durante mucho como la enseña de lo popular y lo más alejado quizá de los círculos artísticos planteando en su época de aparición, más o menos en la década del sesenta con la llegada del milagro nipón,  una ruptura con la alta fotografía y el nacimiento de una revolución que se asociaba más al mundo comercial y publicitario que al de la creación estética. La gente ya podía tener en casa una cámara de bajo costo pero cómo hacerse con un espacio en un mundo artístico que aún miraba en blanco y negro? Herzog lleva desde entonces fracturando ese paradigma; se lanzó a recopilar una memoria silenciosa pero vívida de las calles de Vancouver, la ciudad que lo acogió, desarrollando una mirada particular que lo liga a los grandes como Walker Evans en su intento por resaltar lo cotidiano de la gente común. Muchos lo han propuesto como uno de los grandes fabricantes de memoria sobre la Working class. Sus viajes de mañana por las tiendas y los puertos le han permitido atrapar en cualquier esquina canadiense ese acre sabor de la desesperanza o la alegría bajo el parasol con café y cigarrillos. Fotografía urbana, en últimas, con mucho ojo antropológico de por medio. El color lo aleja de lo mediático y lo deja capturar la esencia misma de la monotonía, las estaciones, lo abarrotado de lo popular y las posibilidades de la fotografía documental. Sin duda uno de los grandes exponentes del género urbano que ha hecho de la simplicidad una apuesta válida a partir de escasos medios y mucha perspicacia. Ahí les dejo unos ejemplos de este maestro.

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