TIGRE BLANCO – Aravind Adiga. Miscelánea Editorial, 2008.

Por Tomás Ferri.

“El Tigre Blanco”, empresario de Bangalore, capital mundial de la tecnología y la subcontratación (en un país donde cualquiera tiene acceso a la última generación de celulares pero casi nadie tiene alcantarillado y agua potable), escucha en la radio que el primer ministro de la China visitará en los próximos días la India. Esa noche decide —valiéndose de su propia historia— escribirle para mostrar la India que, con toda seguridad, los políticos de su país ocultarán y por sobre todo para narrar cómo, sin eufemismos, se hace un verdadero empresario.

Su profesor le dio el nombre de Balram a los siete años; hasta entonces lo llamaban “chico” porque su madre estaba ocupada tosiendo sangre y muriéndose sobre la cama y su padre también estaba demasiado ocupado trabajando para darle un nombre. Se educó en la calle porque lo sacaron muy temprano de la escuela para que trabajara y por esto nunca escuchó hablar de Balzac, pero sin leerlo la “vida” le enseñó que detrás de cada gran fortuna, hay un crimen. Siendo chofer de un hombre rico en Nueva Delhi, desde el retrovisor, ve cómo funciona el mundo de los negocios, el mundo de la política, el mundo de sus amos. Cada semáforo que va dejando atrás le demuestra que los “valores” nacionales y familiares que les inculcan generación tras generación no son otra cosa que el instrumento que usan quienes tienen el poder económico y político para tenerlos sometidos y que la gente va a la Escuela y a la universidad para ser entrenada en la obediencia. Consciente de que ahora solo existen dos castas, ricos y pobres, al ver la oportunidad de cambiar lo que más que destino le parece condena, urde la manera de convertirse en un empresario. ¿Sirven de algo los libros administrativos y/o biografías que cuentan de milagros económicos…? No, “el Tigre Blanco” ya tiene la certeza que la única condición que tiene que tener alguien para ser un empresario de éxito es no tener escrúpulos. Definitivamente no querrás estar en la misma jaula con uno de su especie.

Con una narración atrapante y con gran sentido del humor (¿qué otro conjuro, aparte de la risa, queda para convivir con los descalabros sociales que se perpetuán civilización tras civilización?) Aravind Adiga desenmascara la psique de un ser humano. Con esta exquisita novela ganó el Man Booker Prize en 2008.

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