Historia abreviada de la literatura portátil – Enrique Vila-Matas. Editorial Anagrama, 1985.

Por Alejandro Torres.

Bienvenidos a uno de los libros de ficción radical más interesantes de lo siempre disponible en nuestro precario panorama de lecturas salvables de la hoguera. Vila-Matas, el nada anónimo príncipe del pastiche literario, nos obsequia la recuperación del interés por las vanguardias en clave de novela sobre sociedades secretas literarias. dejando notar una curiosa mentira borgiana, nos lleva vertiginosamente por las vanguardias artísticas que asolaron París a principios del XX. Nos vuelve lectores desesperados cazando textos inexistentes. Nos provoca leer cuando sugiere una conjura portátil. Quizá en el fondo, sea Vila- Matas quien aspira a la escritura leve y precisa que hoy no existe pero que él abandera ocultándose con gusto, detrás de las mentes de tipos geniales como jacques Rigaut, walter Benjamin, Marcel Duchamp, Tristan Tzara, Blaise Cendrars, Picabia, A. Crowley, Gustav Meyrink y, en general, de esa tradición que se ocupaba en dinamitar toda otra tradición en pos de un arte por el arte mismo. En fin que La historia de estos portátiles rescatados por la imaginación de Vila-Matas, no importa tanto en su certidumbre, que nadie puede desmentir, como en su capacidad de sugerir la posibilidad de que la literatura pueda ser vivida, no leída. Que la letra es metáfora ineludible de cualquier estética y que el pastiche es una forma en construcción que superará a la biografía en tanto es mejor metáfora de la vida ya que no la cuenta sino que juega con los infinitos podrían ser en que nos debatimos diariamente. Un homenaje, en resumen, a uno de los periodos más creativos de la humanidad, que se corresponde, también, con uno de los más violentos de la historia reciente. No en vano dice Bakunin que es la violencia la partera de la historia y en este librino Vila-Matas, recoge con febril detalle las vidas posiblemente cruzadas de tantos hombres que prefirieron erigir la pluma contra el filo. la conjura Shandy, esa que perjura de lo pesado y mamotrético – opresivo,  no acaba nunca. No se puede parar lo que es capaz de escurrise entre los dedos. Lo fluído siempre escapa y no me parece raro que una pandilla literaria haya azotado europa pues ahí quedó su rastro. Rastro que este catalán decidió entretejer para divertimento de quienes creemos que cada época tiene su propio color; eso que hoy llaman Zeitgeist y que bien podría aludir así mismo a todas las expresiones que dan cuenta de angustia de cada tiempo. Ojalá que perdure entre nosotros la idea de conjurar, conspirando cada segundo contra un mundo que no se aburre de hacerlo en contra nuestro. Vivan las máquinas solteras y la posibilidad de hacer sin ser notado. Levemente; no a la ligera.

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