Moriré pero mí memoria sobrevivirá – Henning Mankell. Tusquets,

Por Alex Freyle.

A pesar de la cantidad infinita de preservativos que se fabrican en el mundo, en el lugar donde se inicia el famoso VIH, los cantagiados mueren a montones por falta de recursos. Regiones pobres de África siguen siendo víctimas de el mal que en occidente sucede por no usar condón; tal vez entrar en culturas que dicen es un pecado usar ese plástico así mueran de sida, o violar a bebes menores de un año por la creencia que el sida se alejará de tu cuerpo es una muestra de este libro convertido en un fehaciente testimonio de cómo un virus se lleva almas y almas por desconocimiento o por la pura y física falta de dinero. Los adultos dejan hogares huérfanos y le toca a un niño ser responsable de su hermanito menor y de su mamá que yace como un esqueleto en la cama. Henning Mankell va hasta Angola y mira cómo en una comunidad desarrollan unos diarios con confesiones llenas de objetos como piedras, mariposas disecadas y arena escritos en su lecho de muerte. Aida la muchacha que lo acompaña en esta travesía planta un árbol de mango en homenaje a su papá y y su mamá arrasados por el VIH.

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