Exámen de termodinámica

Por Fernando Ruíz Guzmán.

La siguiente pregunta se hizo en un examen trimestral de termodinámica, en la Universidad Complutense de Madrid, España. La respuesta de uno de los estudiante fue tan “profunda” que el profesor quiso compartirla con sus colegas, vía Internet, y por ello hoy podemos disfrutarla.

La pregunta era: “¿el Infierno es exotérmico (emite calor) o endotérmico (absorbe calor)?. Justifique su respuesta”.

La mayor parte de los estudiantes escribieron su respuesta basándose en la Ley de BOYLE (el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime) o alguna de sus variantes. Pero un estudiante respondió lo siguiente: “En primer lugar se necesita saber en qué medida la masa del Infierno varía con el tiempo. Para ello se requiere saber la frecuencia con la que las almas entran o salen de él. Pero, ello es claro, si podemos asumir, sin pérdida de generalidad, que una vez que un alma entra al Infierno, nunca más sale de él; y por ende, su frecuencia de salida es cero. Ahora bien, para calcular cuantas almas entran al Infierno, propongo que nos basemos en lo que dicen las distintas religiones que hoy en día existen sobre la faz de la tierra. Cualquiera de ellas afirma que si uno no pertenece a ella, irá al Infierno y como ellas no solo estas dispersas por todo el mundo sino que exigen que una persona no puede pertenecer, al mismo tiempo, sino a una de ellas, entonces, podemos afirmar que todas las almas irán al Infierno. De otra parte, con las tasas de natalidad y mortalidad, que hoy por hoy tenemos en el mundo, llegamos a la conclusión que el número de almas que ingresan en el Infierno crece exponencialmente.

En segundo lugar necesitamos saber en qué medida el volumen del Infierno varía con el tiempo. Para ello recurrimos a la Ley de BOYLE, la cual establece que, para que la temperatura y presión del Infierno permanezcan invariantes, el volumen debe expandirse (o comprimirse) a la misma razón de cambio del ingreso (o salida) de las almas. Pero, por lo ya dicho, solamente estudiaremos el caso en el cual el Infierno se expande y para ello, hay que examinar las siguientes posibilidades: Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la frecuencia de ingreso de las almas, entonces, su temperatura y presión se incrementarán hasta que éste explote; pero si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la frecuencia de ingreso de las almas, entonces, su temperatura y presión caerán hasta que éste se congele.

Así pues, la pregunta planteada se reduce a saber ¿Cuál de las dos posibilidades anteriores es la que se da?. Si aceptamos el postulado que expresó Maricarmen, en el primer semestre de carrera, el cual decía algo así como: “El Infierno se congelará antes que yo me acueste contigo” y dado que me estoy acostando con ella desde el verano pasado, el Infierno no solo es exotérmico sino que ya está congelado!. Ahora bien, un corolario de esta teoría es que como el Infierno está congelado o, lo que es lo mismo, se extinguió; ha dejado al Cielo como la única prueba de la existencia de un ser divino! Y, por ello, ahora me queda claro el por qué anoche Maricarmen no paraba de gritar “Oh!, Dios mío; Oh!, Dios mío”.

N.B. Dicho estudiante fue el único que alcanzó la calificación de SOBRESALIENTE.

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