NOSOTROS – Evguenii Zamiatin – Tusquets- Colección Andanzas. 1991.

Por Tomás Ferri.

Resulta sumamente anormal que un ser tenga que pasar su vida entre irregularidades e incógnitas sin despejar.  Es casi lo mismo que vendar los ojos a unas personas, obligándolas a vivir tanteando, tropezando y cayendo a cada paso.  Saben que en algún lugar, muy cerca, existe un abismo y que solamente hace falta dar un paso… y lo que quede de la humanidad puede ser un trozo de carne sangrienta, aplastada y herida.  ¿Y qué sucederá si uno da un salto rápido, irrazonado al abismo, sin titubeos de ninguna clase? ¿No sería, tal vez, ésta la mejor de las soluciones, no se resolverían así de una vez para siempre todas las incógnitas? –Fragmento.

 

Esta novela es una de las pioneras en las obras distópicas (escrita entre 1919-1921), una sociedad que vive bajo el yugo de la razón.  Es difícil, después de leerla, no compararla con las utopías de estados totalitaristas, que aparecieron años más tarde, como Un Mundo Feliz o 1984.  Como lo dijera el propio Orwell, Nosotros es un libro excepcional.  Y es más que curioso que no se le dé la misma divulgación que a los libros que han sido influenciados por éste.

George Orwell escribió la reseña de “Nosotros” en 1946 (Primera publicación: Tribune. — GB, London. — Enero 4, 1946.) A continuación traduzco la reseña que permite ver el valor que Orwell le da a la obra de Zamiatin y la comparación que hace con “Un mundo Feliz” de Aldous Huxley –comparación que años más tarde muchos harán con su propio libro 1984 (Novela escrita en los años 47 y 48, y publicada en 1949).

George Orwell reseña de “Nosotros” de E. I. Zamyatin

Finalmente, varios años después de escuchar de su existencia, tengo en mis manos una copia de Nosotros de Zamiatin, que es una de las grandes curiosidades literarias de esta época de quema de libros.  Buscando en Los Veinticinco Años de la Literatura Rusa-Soviética de Gleb Struve, encuentro que su historia ha sido esta:

Zamiatin, quien murió en Paris en 1937, fue un novelista y crítico ruso que publicó varios libros antes y después de la Revolución.  Nosotros fue escrita sobre 1923, y aunque no es sobre Rusia y no tiene conexión directa con la política contemporánea –es una fantasía que trata del sigo veintiséis D.C.- se negó su publicación fundamentada en que era ideológicamente indeseable.  Una copia del manuscrito consiguió salir del país, y el libro ha aparecido en traducciones en inglés, francés y checo pero nunca en ruso.  La traducción en inglés fue publicada en Estados Unidos, y yo no he sido capaz de conseguir una copia: pero copias de la traducción francesa (el título es Nous Autres) existen y, finalmente, he conseguido pedir prestada una.  Hasta donde puedo juzgar no es un libro de primer orden, pero ciertamente es uno excepcional, y estoy asombrado que ninguna editorial inglesa haya sido lo bastante emprendedora para reeditarlo.

La primera cosa que alguien notaria sobre Nosotros es el hecho –nunca señalado, creo- que Un Mundo Feliz de Aldous Huxley en parte debe derivarse de éste.  Ambos libros tratan de la rebelión del espíritu primitivo humano contra un racionalizado y mecanizado mundo sin dolor, y se supone que ambas historias toman lugar dentro de seiscientos años.  La atmosfera de los dos libros es similar, y están hablando aproximadamente del mismo tipo de sociedad que ha sido descrita, aunque el libro de Huxley muestra menos conciencia política y está más influenciado por las recientes teorías biológicas y psicológicas.

En el siglo veintiséis, en la visión de Zamiatin, los habitantes de la Utopía han perdido por completo su individualidad para ser conocidos únicamente como números.  Viven en casas de vidrio (fue escrito antes que la televisión fuera inventada), lo que permite a la policía política, conocida como “Los Guardianes”, supervisarlos más fácilmente.  Todos visten uniformes idénticos, y un ser humano es comúnmente referido como “un número” o “un uniforme”.  Se mantienen de comida sintética y su recreación normal es marchar de a cuatro mientras el himno del Estado Único suena en los altavoces.  A intervalos establecidos se les permite una hora (conocida como “la hora del sexo”) para bajar las cortinas alrededor de su apartamento de vidrio.  Pese a que, por supuesto, no hay matrimonio, la vida sexual no parece ser completamente promiscua.  Para propósitos de hacer-el-amor todo el mundo tiene una clase de talonario con tickets rosados, y el compañero con quien pasa una de sus horas de sexo asignadas firma el comprobante.  El Estado Único está gobernado por un personaje conocido como El Bienhechor, quien anualmente es reelegido por toda la población, siendo la votación siempre unánime.  El principio guía del Estado es que la felicidad y la libertad son incompatibles.  En el jardín de Edén el hombre era feliz, pero en su tontería exigió la libertad y fue conducido hacia el desierto.  Ahora el Estado Único le ha restituido su felicidad eliminando su libertad.

Hasta ahora el parecido con Un Mundo Feliz es notable.  Pero aunque el libro de Zamiatin no está mejor ensamblado –tiene una trama más bien débil y episódica que es demasiado compleja de resumir- tiene un argumento político del cual carece el otro.  En el libro de Huxley el problema de “la naturaleza humana” de cierto sentido está resulto, porque se asume que con tratamiento pre-natal, drogas y sugestión hipnótica, el organismo humano se puede detallar en cualquier manera que se desee.  Un trabajador científico de primera nivel es producido tan fácilmente como un medio-tarado Épsilon, y en cualquier caso a los vestigios de instintos primitivos, tales como el instinto maternal o el deseo de libertad, se le hacen frente con facilidad.  Al mismo tiempo no se da una razón clara de por qué la sociedad debería estratificarse de la manera elaborada que es descrita.  El objetivo no es la explotación económica, pero el deseo de intimidar y dominar tampoco parece ser un motivo.  No hay hambre de poder, ni sadismo, ni ninguna clase de dureza.  Aquellos en la cima no tiene ningún motivo fuerte para quedarse en la cima, y aunque todo el mundo es feliz de una manera vacua, la vida se ha vuelto tan vana que es difícil creer que tal sociedad pudiera perdurar.

El libro de Zamiatin es en general más pertinente a nuestra propia situación.  A pesar de la educación y la vigilancia de los Guardianes, muchos de los antiguos instintos humanos aún están allí.  El narrador de la historia, D-503, quien, aunque es un ingeniero con talento, es una pobre criatura convencional, una clase de utópico Billy Brown de la ciudad de Londres, es constantemente horrorizado por impulsos atávicos que se apoderan de él.  Se enamora (por supuesto, esto es un crimen) con cierta I-330 quien es miembro de un movimiento de resistencia clandestino y que por algún tiempo tiene éxito conduciéndolo a él a la rebelión.  Cuando la rebelión estalla parece que los enemigos del Bienhechor son de hecho bastante numerosos, y esa gente, aparte de conspirar el derrocamiento del Estado, incluso se entrega, en el momento en que las cortinas están abajo, a vicios tales como fumar cigarrillos y beber alcohol.  D-503 es finalmente salvado de las consecuencias de su propia locura.  Las autoridades anuncian que han encontrado las causas de los recientes desordenes: es que algunos seres humanos sufren de una enfermedad llamada imaginación.  El nervio central responsable de la imaginación ha sido ahora localizado, y la enfermedad puede ser curada con un tratamiento de rayos X.  D-503 es sometido a la operación, después de lo que es fácil para él hacer lo que desde el principio ha sabido que debería hacer –es decir, traicionar a sus confederados con la policía.  Con completa ecuanimidad mira a I-330 torturada por medio de aire comprimido bajo una campana de vidrio:

Ella me miró, sus manos abrochadas a los brazos de las sillas, hasta que sus ojos se cerraron completamente.  Ellos la sacaron, la hicieron volver en si por medio de un choque eléctrico.  Esta operación fue repetida tres veces, y ni una palabra emitida por sus labios.  Los otros que habían sido llevados con ella se mostraron más sinceros consigo mismos.  Muchos de ellos confesaron después de una aplicación.  Mañana ellos serán enviados a la Máquina del Bienhechor.

La Máquina del Bienhechor es la guillotina.  Hay muchas ejecuciones en la Utopía de Zamiatin.  Éstas se hacen púbicamente, en presencia del Bienhechor, y se acompañan por odas recitadas por los poetas oficiales.  Por supuesto, la guillotina no es el instrumento primitivo sino un modelo mejorado que literalmente liquida su víctima, reduciéndola en un instante a una bocanada de humo y a un charco de agua transparente.  De hecho, la ejecución es un sacrificio humano, y a la escena que la describe se le da deliberadamente el color de las siniestras civilizaciones de la esclavitud del antiguo mundo.  Es esta comprensión intuitiva del lado irracional del totalitarismo –el sacrificio humano, la crueldad como un fin en sí mismo, el culto a un Líder a quien se le acreditan atributos divinos- lo que hace al libro de Zamiatin superior al de Huxley.

Es fácil ver porque se negó la publicación del libro.  La siguiente conversación (la abrevié ligeramente) entre D-503 e I-330 habría sido suficiente para poner a trabajar a los lápices de la censura:

-¿Te das cuenta que lo que estás sugiriendo es revolución?

-Por supuesto, es revolución.  ¿Por qué no?

-Porque no puede haber una revolución.  Nuestra revolución fue la última y nunca puede haber otra.  Todo el mundo sabe eso.

-Querido, tú eres un matemático: dime ¿cuál es el último número?

-Pero eso es absurdo.  Los números son infinitos.  No puede haber uno último.

-Entonces, ¿por qué hablas de la última revolución?

Hay otros pasajes similares.  Sin embargo, puede que Zamiatin no tuviera la intensión de que el régimen soviético fuera el blanco particular de su sátira.  Escrita cerca de la época de la muerte de Lenin, no podía haber tenido en la cabeza la dictadura de Stalin, y las condiciones en Rusia en 1923 no eran tales como para que cualquiera se sublevara contra ellas en base a que la vida se estaba volviendo demasiado segura y confortable.  A lo que Zamiatin parece estar apuntando no es a un país en particular sino a los objetivos implícitos de la civilización industrial.  No he leído ninguno de sus otros libros, pero me enteré por Gleb Struve que él había pasado varios años en Inglaterra y  había escrito algunas sátiras sobre la vida inglesa que levantan ampollas.  Es evidente, por Nosotros, que estaba inclinado hacia el primitivismo.  Encarcelado por el gobierno zarista en 1906, y luego encarcelado por los bolcheviques en 1922, en el mismo pasillo de la misma prisión, tenía motivos para detestar los regímenes bajo los cuales había vivido, pero su libro no es una simple expresión de una injusticia.  Es en efecto el estudio de la Máquina, el genio que el hombre irreflexivamente ha dejado salir de la botella y que no puede volver a meter.  Este es un libro para buscar cuando una versión inglesa aparezca.  1946.  George Orwell.

 

Link de la reseña del libro de la editorial en español:

http://www.tusquetseditores.com/titulos/andanzas-nosotros

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: