SOY UN NOVELISTA – RYU MURAKAMI

Traducido por: Tomás Ferri

Soy un novelista.

Tengo treinta y cinco, y he sido novelista por siete años.  “Guerrilla Electrónica,” que escribí cuando tenía veintiocho, vendió más de seiscientas mil copias, y cada una de las novelas que he escrito desde entonces-“Amor de fibra óptica,”  “Amorfo sentimental,” “Partido Mortal de Computador Tokio,” y “Microondas Cosmopolita”-han escalado alto en la lista de best-seller.  Esto, a pesar del hecho que nadie, incluido yo mismo, entiende exactamente de lo que tratan los libros.  Cuando escribí mi primera novela, estaba aún trabajando en el departamento P.R. en Cray Research, una compañía americana de computadores.

Renunciar a mi trabajo para convertirme en novelista produjo tres grandes cambios a mi vida.

Me volví famoso.

Me volví rico.

Me engorde.

“Hola, ¿Estoy hablando con Okutegawa-sensei?”

La llamada llega a mi oficina.  Es la voz de un hombre, pero nadie que yo conozca.

“Usted es,” digo después de digitar hasta el final una oración en mi teclado.

“Sé que esto es muy abrupto, pero…  ¿podría preguntarle si le es familiar el distrito Kannai en Yokohama?”

“Lo siento, pero es una política mía no dar entrevistas por teléfono.  He sido citado erróneamente muy a menudo, ¿entiende?”

Hay una larga pausa.  Aparentemente no es nadie de los medios de comunicación.

“¿Le…  le es familiar Kannai?”

“He estado allí.  ¿Podría preguntarle de qué se trata esto?”

“Si, por su puesto.  Soy el manager de un club en Kannai llamado Julia.”

“¿Y?”

“¿Le es familiar?”

“¿Qué?

“¿Nuestro club?”

“El único club que conozco en Kannai es The Door.”

“¿The Door? ¿Va usted a menudo allá?”

“Sólo una vez.  Y eso hace bastante rato.”

“¿Estuvo usted allá la semana pasada?”

“No, no, incluso fue antes que empezara a escribir novelas-debió ser hace ocho años, quizá más.  Cuando aún era un asalariado.  Un cliente me llevó allí.  Perturbadoramente costoso, hasta lo que recuerdo.”

Escuché una mano cubrir el micrófono, y hay otra pausa.  Él está hablando con alguien más, pero no puedo entender lo que está diciendo.  Luego regresa a la línea.

“La verdad es…  Es una situación muy embarazosa, me temo, pero… en los dos pasados meses, un caballero que afirma ser Okutegawa-sensei, el famoso escritor, ha estado…  favoreciéndonos con su patrocinio.”

Me sonrío con satisfacción.  Un impostor.

“Bueno, él no es yo.”

“Lo lamentable es que…  no me gusta decir esto, pero…  el caballero, ahora, nos está debiendo un millón seiscientos treinta y ocho mil yens.”

“Espere, un momento.  Eso no tiene nada que ver conmigo.”

“No, por supuesto que no.  Estamos completamente consientes que la culpa recae enteramente en nosotros.”

“Aunque es un poco difícil de entender.  Creería que cualquiera pasándose por mí sería fácilmente expuesto.”

“Si, pero, bueno, esto podría sonar más bien presuntuoso, pero nuestro club es frecuentado por clientes de estatus considerable-políticos, hombres de negocios, artistas.  No es inusual para las grandes corporaciones gastar tanto como dos millones de yenes por mes en gastos de representación en Julia.  Dudar injustificadamente de un cliente podría ser-”

“¿Se parecía a mí?”

“Él…  bueno…  Okutegawa-sensei, ¿es verdad que usted ha…  que usted ha subido recientemente un poco de peso?”

Peso cuarenta libras más que lo que pesaba cuando debute como escritor.

“La fotografía en su primer libro, ‘Guerrilla Electone’…”

“ ‘Guerrilla Electrónica.’ ”

“Si, por supuesto, lo siento.  Mi hija toma lecciones en una Yamaha Electone, y yo-”

“Todo eso es muy interesante, estoy seguro, pero ¿estaba usted diciendo?  Había una fotografía mía en ese libro, si.”

“Sí, bueno, perdóneme, pero…  ¿ha cambiado mucho desde que fue tomada esa foto?”

He cambiado mucho.  ¿Qué esperaba?  Pero no es como para que no me reconociera.

“Okutegawa-sensei-es decir, el Okutegawa-sensei que venía a nuestro club-trajo varios de los libros de él, o, más bien, de los libros de usted, y los firmó para nosotros.  A mí me dio uno, y las chicas-”

“En mi vida nunca he llevado uno de mis libros a un bar.  De todos los desvergonzados-”

“Uno de las chicas aquí está embarazada con el hijo de él.”

No estoy sorprendido.  Un hombre que no piensa nada de ir por ahí repartiendo autógrafos-preñar una copera o dos estaría en un día de trabajo para un canalla como él.

“De hecho, ella está ahora conmigo.  Ella cree que aquel hombre era el Okutegawa-sensei real, y nada que yo le diga parece convencerla que no era.  Estamos en un Café cerca de su edificio.  ¿Sería mucho pedir que se nos una, aunque sólo sea por unos minutos?”

Tan pronto como ella me ve, se queja, “No es él,” y apoya su cabeza en la mesa y llora.  Ella es-¿qué puedo decir?-Es perfecta.  Lleva puesto un vestido blanco y unas medias de encaje blancas con zapatos azul eléctrico.  Sus tobillos son esbeltos, está bronceada, su piel es suave, tiene un rostro ovalado, grandes ojos, y…  bueno, ella es simplemente perfecta.

El manager es un hombre de aproximadamente sesenta.  Está tratando de consolarla.

“Te han tomado del pelo, eso es todo,” le dice a la mujer.  “sencillamente tendrás que enfrentarte a la verdad.”

Le ofrezco un pañuelo.  Ella me mira a través de ojos líquidos, estira un brazo tan hermoso como los arrecifes de coral en los mares del sur, y toma el pañuelo.  Su nombre es Mutsumi.

He invitado a Mutsumi al restaurante más elegante que conozco.  Viste un traje verde esmeralda y un collar de conchas.  Bajo la suave luz de las velas,  ella me parece exacta a la actriz italiana con que yo solía fantasear cuando estaba en el colegio.  Le menciono esto a un camarero que conozco, y cuando él me dice que no hay parecido para nada me doy cuenta que soy un caso perdido.  Siempre que me enamoro de una mujer, empieza a parecerse a esa actriz italiana.

Como hors dòeuvre tomamos salmón Kokanee a la marinera.

“A lo mejor no quiera hablar de esto, pero ¿él-el impostor se parecía a mí?”

Mutsumi me echa un vistazo.  Muerde su labio, como si recordara algo doloroso, y me mira detenidamente.  Finalmente, dice, “De cerca, así, no te pareces en nada a él.”

Esto me perturba un poco.  Estoy celoso.  Celoso de mi propio imitador.

Mutsumi toma una taza de sopa de tortugas marinas al curry.

“Bueno, hay una cosa que él y yo tenemos en común,” le digo, con plena consciencia que lo que estoy a punto de decirle va a sonar irremediablemente fingido.  “Nuestro gusto en las mujeres.”

Mutsumi levanta su cabeza bruscamente y me dice que deje de burlarme de ella.  Me entristece pensar que la he hecho enojar al tratar de decir algo zalamero.  Pero, también, esta es una mujer que se enamoró de un hombre que reparte autógrafos falsos en bares.  Con seguridad hay esperanza.

Después de todo, yo soy el verdadero.

“No me estoy burlando de ti.  Realmente me gustas.”

Estamos tomando un Fleurie bien frio.  Ella lo consume muy bien.

“Él nunca me dijo esa clase de cosas.”

“¿Qué clase de cosas?”

“ ‘Me gustas,’ ‘te amo,’ esa clase de cosas.”

“Pero ustedes eran amantes, ¿cierto?”

“Muchas veces él había ido al club y había llamado diferentes chicas a su mesa.”

“Es extraño.”

“Probablemente también lo hizo con tres o cuatro de las otras coperas.”

“¿Lo hizo? ¿quieres decir…?”

“Tirárselas.  Una tirada es simplemente una tirada.”

La gente de la mesa siguiente nos mira.  Mutsumi no hace más que parpadear una pestaña.

“No lo hizo conmigo hasta justo antes de desaparecer”

“¿Realmente?  Qué gentil.”

“¿Gentil? ¿Qué hay de gentil en eso?”

“Quiero decir, no hacerlo.  Sería difícil no hacerlo, apostaría.”

“Él sencillamente no quería.”

“Pero al final lo hicieron, ¿verdad?”

“Mira, ¿qué es lo que te pasa con ‘hacerlo’ o ‘no hacerlo’? no me gusta eso,” dice, y con un tenedor se lleva a su boca un pedazo de pato a la parrilla.

“¿Leíste alguno de mis libros?”

“Todos ellos”

“¿Todos?”

“Bueno, yo era una fan”

“¿Eras una fan mía?  No puede esconder una sonrisa boba.  “Escucha, Mutsumichan, hay algo más que yo no entiendo sobre tu relación con ese hombre…”

“Llámame Mu-chan.  Ese es el nombre que uso en el club.”

“Mu-chan.”

“Bueno, me gustaba, eso es todo.”

“¿Qué clase de hombre era?”

Mutsumi se echa a reír.

“¿Qué es tan gracioso?”

“¡Tu!  ¿No te parece que es extraño que la persona real sea tan curiosa acerca del impostor?”

“Tan sólo pregunto porque quiero saber qué clase de hombres te gustan.”

“Mira, pensé que eras tú, ¿de acuerdo?”

“Es verdad.  Entonces ¿cualquier hombre está bien si es un escritor?”

“Te dije que yo era una fan.”

“Mira, entonces…  Espera un minuto, espera un minuto.  Escucha, el hecho es, el hecho irrefutable es, que yo escribí esos libros.”

Mutsumi nuevamente ríe. “Lo sé.”

“Entonces ¿no es posible que pudieras enamorarte de mí?”

Mutsumi deja de reír, inclina su cabeza, saca un cigarrillo americano delgado de una pitillera de marfil, y lo enciende.  Luego, levanta la vista y me dice que es una cuestión de sentimientos.

“Debería haberme enamorado de ti,” dice.  “Pero no fue lo que sucedió.”

“¿Qué vas a hacer con el bebé?”

“Me voy a deshacer de él la próxima semana.”

Me entristece escuchar eso.  Es casi como si todo fuera culpa mía.

He venido a timbrar en el apartamento de Mutsumi sosteniendo un ramillete de flores y una copia firmada de mi último libro, “El club Epístola Ultra-LSI.”  Mutsumi está en pijama y con una bata y no lleva maquillaje, pero está igualmente hermosa.

Me sirve una taza de café.

“¿Está bien que estés levantada y de esta manera?”

Quizás es sólo mi imaginación, pero sus mejillas parecen un poco hundidas.

“Si.  Gracias por llamarme todos los días.  Me ayudó a no deprimirme mucho.  Aunque recibiendo tantas llamadas de ti casi empecé a sentir que era tu bebé.”

¡Cuán maravilloso hubiera sido si ella hubiera estado embarazada con mi hijo!

“¿Lo pensaste bien?  ¿Lo que hablamos por teléfono?”

“Sólo estabas tratando de hacerme sentir mejor, ¿cierto?  Toda esa palabrería sobre casarte conmigo.  Yo no podía creerlo.”

“Soy completamente serio.”

Desde mi divorcio, he acumulado tres novias.  El problema es que desde que conocí a Mutsumi perdí completamente cualquier deseo de acostarme con ellas.

La habitación de Mutsumi es un aparta estudio.  Tiene un caballete y óleos.  Ella quiere ser una artista.  Ella dice que pensó que haciendo de copera le proveería mucho tiempo libre para pintar pero encontró lo contrario.

“Mírame,” digo.

“¿Qué?”

“¿Notas algo diferente?”

“Esta es sólo la tercera vez que me he encontrado contigo.”

“He perdido una libra y siete onzas.”

Mutsumi le está echando una mirada a “El club Epístola Ultra-LSI,” pero ahora lo cierra y me da una mirada triste.  He estado reduciendo el licor, yendo a al club de piscina, y enrollando plástico para envolver alimentos alrededor de mi barriga cada noche antes de acostarme.

“¿Estas intentado perder peso?”

“Si.”

“¿Por qué?”

“Me quiero parecer nuevamente al de la foto de mi primer libro.”

Estoy sentado en el borde de su cama.  Ella camina hacia mí y toma mi mano.

“¿Por qué no te apareciste en el club en lugar de él?”

“Sabes, he estado pensando sobres eso.  Es un tanto complicado, pero…  ¿Cómo lo podría poner?  Pienso que estábamos destinados a enamorarnos, pero hubo un fallo en el sistema.

“¿Un fallo en el sistema?”

“Interrumpieron nuestra señal.”

“Pero ¿por qué estás tan empeñado conmigo?”

“Mu-chan, todo lo que se interpone entre nosotros es un vacio espectral.”

“Ah.  El impostor, ¿verdad?”

“No estaría nada mal si fuera alguien que no tuviera que ver conmigo.  Si te hubiera abandonado alguien de quien yo nunca hubiera escuchado.”

“Sé lo que quieres decir.”

“Por supuesto que lo sabes, ¡eres fan de mis libros!  El tema de todos mis libros es que el tiempo análogo depende del estímulo del tiempo digital, que nunca puede ser al contrario.”

“¿Quieres ratificarlo conmigo nuevamente?”

“Bueno, por ejemplo, es como la manera en que un dolor de muela puede afectar la personalidad de alguien.”

“¿Estás diciendo que nuestra relación es como un dolor de muela?”

“Mu-chan, ¿cómo llamabas a mi impostor?”

“Al principio lo llamaba Sensei, pero no me gustaba la forma como sonaba, entonces lo cambié a Okutegawa-san.  Él me dijo que lo llamara Jun, pero él era un escritor que yo respetaba y me sonaba demasiado familiar, entonces me quede con Okutegawa-san.  Es kilométrico, pero es así como lo llamaba.”

“Nunca me llamas por mi nombre para nada, y soy el Jun Okutegawa real.”

“Lo sé”

“Estoy en desventaja aquí.  ¿Era bueno con él?”

“¿Qué?”

“Sexo.”

“¿Qué clase de cosa es esa para peguntar?”

“Es importante.  Es lo que terminó mi matrimonio.”

“¿No era bueno con tu esposa?”

“Eso no viene al caso.  ¿Usualmente tú y el impostor se venían juntos?”

“¿Te refieres a tener orgasmos juntos?”

Mutsumi está avergonzada.  Los lóbulos de las orejas se le ponen rozados, pero hay una pequeña sonrisa en la esquina de su boca.  La memoria del orgasmo es irreprimible.  No se puede ocultar.

“¿Cuántos años tienes?”

“Veintidós”

“A tú edad, el tamaño del pene es irrelevante.  Lo importante es el amor.”

“Escúchate.”

“Si sientes amor por tu compañero, te lleva al orgasmo.”

“Oh, grandioso, una conferencia.  Justo lo que una chica quiere escuchar después de que ha tenido un aborto.”

“Lo siento.  Pero, mira, estabas enamorada de un hombre que me estaba personificando.  ¿Sabes lo que eso quiere decir?  Quiere decir que, para ti, yo soy el impostor.”

Mutsumi me pide que me vaya.  Sus ojos están derramando lágrimas que caen por sus mejillas y rocían las venas azules de su mano.  Además de estar en el peor estado físico posible por el aborto, está emocionalmente desgarrada.  Primero se volvió fan de las novelas de Okutegawa, luego se enamoró del “Jun Okutegawa” que entró en su vida.  Al principio su nombre sólo fue un traje, pero la ropa se desprendió y fue llevada por el camino hacia el orgasmo, el cual es anónimo.

¿Era el impostor de mente sucia?”

“Me hacia hacer muchas cosas,” dice Mutsumi.  Aun está llorando.  Ha sido doblemente abandonada.  Por el nombre Jun Okutegawa y por el hombre anónimo desnudo.

Una mujer abandonada-o un hombre, para este asunto-sufre por la falta de orgasmo y se lanza a si misma (o a sí mismo) al mismo tipo de personas como al del amor perdido.  Naturalmente, el remplazo tiene diferente nombre y antecedentes.  Aunque en mi caso, es todo lo contrario.  Tengo el mismo nombre y antecedentes, pero soy de una clase completamente diferente.

Si Mutsumi conscientemente hubiera establecido involucrase con un novelista, no habría nada de esto.  Todo lo que ella hubiera tenido que hacer es darse cuenta que yo era el verdadero y cambiar a mí.

O, si actitud hubiera sido la de no importarle la posición del hombre o fama, si se hubiera enamorado de él sencillamente por ser el hombre que era.  Aun habría alguna esperanza.  Pero no era sólo el uno o el otro.  Ella se había enamorado del hombre, pero también había una cierta cantidad de orgullo comprometido en haber tenido a su novelista favorito enamorado de ella.

Entonces ¿Dónde me deja esto a mí?  Desde el punto de vista de Mutsumi, no soy más que una imposición, un impostor.  He venido a Cray Research a ver a un viejo amigo mío.  Él es uno de top cuatro o cinco técnicos de computadores en Japón.  Él escucha mi propuesta, sacude su cabeza, y dice, “Olvídalo.”

“¿Por favor?  Tan sólo inténtalo.  Es demasiado para el cerebro humano.  ¿Qué hay de malo con pedirle un poco de ayuda a la inteligencia artificial?”

Le hice contestar cincuenta preguntas de una encuesta a Mutsumi.  Luego le pedí que contestara las mismas cincuenta preguntas desde la perspectiva del impostor, tan bien como ella podía recordar.  Finalmente, contesté las preguntas yo mismo, lo cual me dejo con tres conjuntos de datos correspondientes.  Altura y peso, ocupación de los padres, plato favorito, película favorita, clase de música favorita, equipo de beisbol favorito, preferencias en moda, cigarrillos, olor del cuerpo, condiciones físicas generales, número de cavidades en los dientes, licor favorito-en caso de whisky, si bourbon o escocés, o canadiense o irlandés- coctel favorito, la primera cosa que ordena en una barra de sushi, deportes practicados, posición preferida para el acto, zonas eróticas, la primera página que se abre en un periódico, opinión sobre el marxismo, y así sucesivamente.  Sé que es tonto, pero no es mucho más que una versión emperifollada de citas por computadora, pero estoy agarrado a un clavo ardiendo.  Estoy tan obsesionado con el problema de Mutsumi, ni siquiera he sido capaz de realizar ningún trabajo.

“Realmente eres un idiota, ¿verdad? Pensé que lo eras cuando viniste a mí llorando cuando tu esposa te dejo, pero esto es incluso peor.  Siempre pensé que los novelistas eran inteligentes.  Supongo que eres la excepción que prueba la regla.”

El comenzó a ingresar los datos aunque continuo refunfuñando.

“Sin embargo, siento lastima por el pobre de Borges,” dijo, holgazaneando lejos de su teclado.

“¿Quién es Borges?”

“El nuevo supercomputador que nos llego hace un mes.  Estoy digitando en él.”

“¿Por qué sientes lastima por él?”

“Borges puede hacer un billón seiscientos millones de operaciones punto flotante por segundo, y le hemos dado este problema estúpido-pendejo.  Si es muy estúpido, se rehusara a tener algo que ver con él, lo sabes.”

Me mira y ríe burlonamente.

“Entonces, ahora la gente te esta personificando,” dice.  “Eso prueba lo famoso que estas llegando a ser.”

“También me estaba riendo así de burlonamente, hasta que conocí a esa mujer.”

“Mira, Borges a aceptado hacer una simulación.”

“Llamarlo por un nombre como ese, lo hace parecer como una persona.”

“Él es un pícaro simpático.”

“Siempre solías decir eso sobre ciertas máquinas-que eran simpáticas.”

“Algunas de ellas lo son, mucho más que la gente.  Los seres humanos siempre tienen que probarse a sí mismos, mantener su orgullo y todo eso.  Es un lastre.  Borges fue equipado con amor propio el día que nació.”

“¿Los computadores pueden tener amor propio?”

“Si.”

“Pensé que no tenían emociones.”

“El orgullo no es una emoción.  ¿Qué clase de novelista eres?  No tienes esperanza.  El orgullo es el conocimiento de uno mismo, un entendimiento solido de las limitaciones.  Es vivir de acuerdo a su propio estilo.  ¿Estoy en lo correcto o estoy en lo correcto?”

Una serie de caracteres, y letras y símbolos y números llenan la pantalla del computador, línea por línea, y luego nuevamente desaparecen.

“Muy asombroso, ¿eh?” dice mi amigo, parece muy complacido consigo mismo.

“¿Qué es?”

“¿Quieres decir que no ves lo que es asombroso de esto?  ¿Y tú eres el que está vendiendo todos esos libros con esos títulos de alta tecnología?  Eres un fraude.  Borges está simulando todas las posibles combinaciones de cada una de tus cincuenta categorías.  Estamos hablando de tres juegos de datos con cincuenta categorías cada uno-¡te tomaría mil años hacerlo!  A propósito ¿Cómo está tu ex esposa?”

“Ella está bien.  Tengo noticias por mi hijo de vez en cuando.  Él dice que ella está tomando lecciones de natación y de yoga y lecciones de galletería y saliendo con un entrenador de baloncesto universitario.  ¿Y la tuya?

“Se volvió a casar, con un ejecutivo de una firma de importación de café, aun en sus treinta, me contaron. También, el primer matrimonio de él.  Es muy impresionante, si me preguntas-quiero decir, que realmente me impresiona que mi esposa pueda lograr algo así.  Yo, en la única persona que pongo fe es en Borges.  Ah, aquí está el resultado.  ¿Qué es esto? ¿Carpa? ¿Qué significa, ‘Carpa’?”

“Carpa de Hiroshima.  Mi imitador y Mutsumi y yo somos fans de Carpa.  Pero esa no es una respuesta.  ¿Qué está tratando de decir?”

“Idiota.  Muchacho, eres burro.  Llevas a la chica a un juego de bola.  Los deportes son puros, son simples, pero eso es lo que es bueno acerca de ellos-nada sospechoso está pasando, sólo es lanzar, golpear y correr.  Y el impostor era fan del mismo equipo, entonces, cualquier memoria placentera que ella tenga de él y del beisbol será transferida a ti.  Es perfecto.”

Estamos en el estadio de Yokohama para el octavo juego de la temporada regular entre las Ballenas y Carpa.  Mutsumi chilló de placer cuando la invité al partido.  He sido fan de Carpa desde un año nuevo, aproximadamente hace cuatro años, cuando participé en un panel de discusión con su manager, Koba-san.

El juego se está convirtiendo en un duelo de lanzadores entre Endo por las Ballenas y Takagi por Carpa.  En la parte baja de la tercera entrada, Kato obtiene un sencillo de Takagi, y luego Leon Lee lo trae a home base con un drive recto por el hueco del centro derecho.  El viento está frio, pero la cerveza sabe bien.  Sabe de esa manera porque estoy sentado muslo a muslo con Mutsumi, quien está vistiendo unos estrechos pantalones de cuero, sandalias plata, y una camiseta de satín y está rellenando su boca con palomitas de maíz.

“Mu-chan, ¿Por qué eres una fan de Carpa?” No naciste en Hiroshima, ¿Cierto?”

“No.  Pero muchos de los jóvenes en el equipo son bien parecidos, ¿Verdad?  Takagi es bien parecido.  Por su puesto, Yoshihiko Takahashi.  Yamane, Kobayakawa, Kawaguchi, Moriwaki…  todos ellos son tan hermosos.”

“El aspecto es muy importante para ti, ¿cierto?”

“Dicen que no puedes juzgar un libro por su cubierta, pero no es verdad.  La cubierta es todo lo que hay.”

“Pero es verdad que las apariencias pueden ser engañosas.”

“Únicamente si te dejas influenciar por lo que otras personas piensan.  Si confías en tus propios sentimientos, puedes juzgar a las personas por su aspecto y nunca te equivocaras.”

¿Lo que significa qué?, en el caso particular del impostor y yo.  Me pregunto cómo era su apariencia.  Probablemente Mutsumi nunca se dio cuenta realmente como era en el fondo.  Me pregunto si él era mucho más apuesto que yo…

El solitario cuadrangular de Sachio Kinugasa en la parte alta de la quinta disipa este tren de pensamientos de mi mente.

Mutsumi y yo nos damos un apretón de manos, saltamos de nuestros asientos, y vitoreamos como locos.

En la parte alta de la séptima, Yoshihiko Takahashi gana la base caminando.  Takahashi ha estado bateando tercero desde junio, entonces, el siguiente es Koji Yamamoto.  No outs, corredor en primera.

Algún tonto atrás de nosotros en la línea de la tercera base, de pie grita, “¡Corre, Takahashi!”

“No es el momento para intentar robar,” le digo a Mutsumi.

“¿Por qué no?”

A Mutsumi, el que más le gusta de los jugadores es Takahashi.

“Deberían dejar que Koji se concentrara en el bateo.  ¿Cómo se supone que puede hacerlo si Takahashi está jugando al gato y al ratón con el lanzador y lo distrae?  Koji es un bateador confiable-tan sólo déjenlo hacer su trabajo.”

“Pero es Yoshihiko.  Quiero que corra.  Amo verlo correr.”

Takahashi toma una gran ventaja, y Endo tarda una eternidad, tirando a primera cualquier número de veces.  Yakamoto espera, sale del cajón, espera un poco más.  Pasa más de un minuto antes que Endo haga el segundo lanzamiento, y Yamamoto se está poniendo tan impaciente que golpea la bola y hace tocar el terreno muy corto para un doble play.

“¿Viste?  Takahashi despilfarro una oportunidad perfecta por estar jugueteando en primera.  Endo está hoy increíble-no vamos a obtener muchos corredores.”

Ambos, Endo y Takagi están lanzando brillantemente, y el juego se va a extra inning.

Es la parte alta de la decima.  Takahashi es el primero.  Toma un gran corto en el primer lanzamiento, una bola baja, un tiro bajo, y lo pierde, y luego, en el segundo lanzamiento, hace un hermoso toque en la línea de la tercera base.

Nadie es out, nuevamente hombre en primera.  Esta vez Takahashi no toma tanta ventaja, pero Yamamoto baja golpeando la pelota baja de Endo.  Nagashima obtiene sólo un trozo de la bola rápida y tercer foul out.

El siguiente es Kobayakawa.  El es mi jugador favorito.  Pero no alcanza a pisar la caja de bateo cuando Takahashi empieza nuevamente a tomar gran ventaja.

“¡Mira a ese imbécil! Ahora le está haciendo difícil a Kobayakawa pegarle.”

Sucede mientras estoy gruñendo estas palabras.  Una voz varios decibeles más alta que cualquiera de las otras alrededor de nosotros empieza a gritar.

“¡Corre, Takahashi!”

Es la voz de un hombre.  Cuando Mutsumi la escucha, su rostro se mueve nerviosamente.  El hombre que grita está parado en su asiento varias filas atrás de nosotros.  Mutsumi se voltea y levanta la mirada hacia él con una expresión de miedo en su rostro.  Lanza un grito y se pone tensa.

Si yo soy un bistec de hamburguesa en Denny’s, el impostor es un filete de ternera empanado en Maxim’s.  Los dos somos carne del mismo animal, pero en términos de apariencia y sabor no hay comparación.  Mutsumi parece como si estuviera caminando en su sueño.  Se levanta y es arrastrada hacia el filete.

Me llama tres días más tarde.

“Lamento lo que sucedió, pero, veras, resultó que él está enamorado de mí, y siempre lo estuvo, y fue por eso por lo que al escuchar que yo era fan de tus libros dijo que eras tú, sólo para tratar de llamar mi atención, y dice que la razón por la que siempre llamaba otras chicas a su mesa era que yo le gustaba tanto que era embarazoso para él y quería actuar como si yo no le gustara tanto, y por supuesto nunca se acostó con ellas ni nada, pero, bueno, después de que el manager te llamó, no había nada que él pudiera hacer, y como los recibos estaban a tú nombre él no podía ponerlos en su cuenta de gastos, pero ahora ha pagado todo, y dice que realmente siente haberte caudado tantos problemas, y me dijo que te preguntara si te gustaría salir a comer con nosotros algún día para que puede excusarse.  ¿Qué piensas?”

Un cuento de Ryu Murakami.

Traducido del japonés al inglés por Ralph McCarthy.

Publicado en la revista The New Yorker el 3 de enero de 2005

Traducción libre del inglés, con no más fin que la divulgación literaria, febrero de 2010 por Tomás Ferri.

Ryu Murakami publicó en 1976, a los veinticuatro años,  Azul Casi Transparente, qué se convirtió en un best-seller.  Novela cruda con tintes biográficos donde el alterado ego de Ryu vivencia la decadencia del sexo y las drogas.  En español sólo encontramos otro de sus títulos Sopa de Miso. Ryu Murakami alterna las letras con la dirección de cine.  Su novela Audition, un thriller sicosexual, en la pantalla grande (Dirigida por Takashi Miike -1999) se ha convertido en uno de los referentes del nuevo cine de horror oriental.

Una respuesta to “SOY UN NOVELISTA – RYU MURAKAMI”

  1. Carlos Mario Fernadez Says:

    pelicula cruda, bizarra y agobiante, bellisima

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