Hotel Nómada – Cees Nooteboom – DeBolsillo(2007)

Por Tomás Ferri:

El tablero electrónico que nos anuncia que nuestro vuelo ha sido aplazado.  -En general, en la mayoría de aeropuertos, sólo podremos leer: Delay-.  La maleta que no aparece.  Las filas en las zonas de migración.  El bed and breakfast donde la almohada y el pan del desayuno no son muy diferentes a las piedras de Stone Age.  Las barreras idiomáticas que parecen estropear nuestros intentos de, por lo menos, obtener un vaso de agua pero que, por otra parte, nos brindan contactos sin palabras.  El sol, el frio, la lluvia, la nieva, la cartera que nos robó una cortesana francesa, los suvenires olvidados, nuestra camiseta favorita extraviada, una única compañía en una larga caminata –la mochila en la espalda-,  el dinero que no nos alcanza para esto o para aquello o el abundante dinero que nos acompaña a horas o días de la tienda más cercana…  pequeños o gigantescos inconvenientes que también nos hacen disfrutar del viaje.  Porque ¿Qué es disfrutar un viaje? No hay peor engaño que el de las agencias de viajes que nos tientan con paraísos donde ningún Dios estropeará nuestro eterno goce.  Allí también nos aburrimos, diría Cioran para desmitificar este turismo ilusorio.  El rey de las ciudades invisibles de Calvino podrá tener el don para presagiar y la agudeza para describir todas esas ciudades de su reino que no conoce pero, de hecho, se está perdiendo lo mejor: el viaje.  Para quienes piensan que el viaje es también interno, Cavafis les diría que la ciudad los perseguirá donde quiera que vayan, que la ciudad la llevan dentro.  Pero la verdad es que las motivaciones para viajar pueden ser tan diferentes y únicas como viajeros existentes, y todas tienen su validez.

Cees Nooteboom es de aquellos románticos que le buscan el espíritu a cada lugar que visitan y que cada lugar por el que pasan lo convierten en su casa.  Una casa temporal propia de quienes no nacimos sedentarios.  En este libro él viaja por Gambia, Malí, el Sahara, Bolivia y México.  En el primer capítulo el autor construye un Hotel imaginario, ese hotel perfecto donde nos gustaría pasar la noche, ese hotel nómada… “Sigo construyendo mi hotel, ese inexistente edificio que sólo existe en mi cabeza, el hotel del mundo próximo y lejano, de la ciudad y del silencio, del frío y del calor.”

«Me paso la vida en los hoteles y en esta novela he construido un hotel imaginario, montado con las piezas de todos los otros que he visitado. Una de las ventanas de ese hotel da al mar Polar y otra da al mar de la China. Hay habitaciones ricas y otras pobres. Yo he conocido todas esas habitaciones y siempre he escrito algo en ellas: libros, artículos, reportajes o cartas»

En el último capítulo, en una mezcla entre la crónica y el cuento lírico, nos cuenta su experiencia en la Biblioteca personal de Borges –justo antes que trasladaran los libros-  tratando de encontrar un patrón que diera lógica a ese orden –caótico- en que Borges atesoraba sus libros.

De este escritor nacido en Hague (Holanda), eterno candidato al nobel, podemos encontrar (aparte de un vasto número de libros de viajes) novelas como: La siguiente historia –Siruela (2000) o Debolsillo(2007),  que no harán sino ratificar que nos encontramos frente a uno de los más grandes escritores de estos tiempos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: