Lecturas para opiómanos

Por Alejandro Torres Ocampo.

En vista de rendir pleitesía a una mala costumbre de este tiempo, suyo y mío, he querido hacer, como todos los que siempre leemos libros con el afán de hallar solaz en el seco y estéril papel, una brevísima antología; otra, sería sin duda más honesto.

Ya que dedico gran parte de mis horas al equilibrismo ése de vender libritos y mantenerme de tan incierto oficio, descubrí que son escasos por estos días y parece que desde siempre, los cuentos y otros fragmentos para aquellos valientes que no temen explorar aunque sea desde la literatura los paraísos del exceso y las nuevas conciencias.

Sobra decir que estos temas no siempre cuentan con la mejor bienvenida pero, contra todo, sé del gran éxito que tienen este tipo de cosas por lo espinosas y prohibidas que tienen de suyo; es así que cada tanto cae en mis manos algo sobre el tema y es el mismo tabú medio pendejo el que hace que no dure mucho en los anaqueles volumen ninguno sobre drogas o cosa parecida, siendo que casi cualquier libro (en especial si es narrativa), al menos en principio, tiene el fin de sustraer al lector de su cotidianidad e invitarlo al viaje por la palabra.

Así la cosa, me tomo el escaso trabajo de recoger mis lecturas y de todo saco, para quien le suene la flauta curiosa por las emanaciones que eran tan caras para los escritores del siglo antepasado, un pequeño listado de cuentos, fragmentos y otras disquisiciones sobre el vicio que fue el abismo de los alucinados Baudelaire y De Quincey,  entre otros tantos, que durmieron sueños de amapola y leves ausencias; que miraron hacia continentes distantes que recuerdan el color arcilloso y oscuro de las esferas del opio:

* “El portal de los cien pesares”. Rudyard Kipling; en Más allá del límite. Ed. Galerna; Buenos Aires, 1978.

*  “Opiario”. Fernando Pessoa; en Antología de Álvaro de Campos. Ed. Alianza.

*  “La pipa de opio”. Teophile Gautier; en la pipa de opio y otros relatos fantásticos. Ed.   Océano, colección Abraxas.

*  “Confesiones de un ingles Comedor de opio”. Thomas de Quincey. Ed. Alianza.

*  “Suspiria de profundis”. Thomas de Quincey. Ed. Alianza.

*  “Paraísos artificiales”. Charles Baudelaire. Ed. Fontamara.

* “Los dolores del sueño”. Samuel Taylor Coleridge; en Poesía completa. Ed. Hiperión.

*  “Hashish”. Walter Benjamin. Ed. Taurus.

*  “El club del hashish”.Varios autores. Ed. Taurus.

*  “Opio”. Jean Cocteau. Ed. Fontamara.

OK. Como en toda antología, no quedaron los autores que otros más expertos en el tema han leído, pero creo que, para empezar, esta bien. Recuerden que paspartout, gran y fiel compañero de Fogg, el viajero de La vuelta al mundo en ochenta días, fue atrapado por el opio en su recorrido de meteorito, lo que sugiere que el viaje tiene más viajes en sí mismo. La misión: leer entre líneas, dejarse arrastrar para que el humo negro disipe lo que hay de cotidiano y doloroso en este viaje llamado vida.

PD, para quienes todavía se resisten, aquí les va un fragmento del opiario de Álvaro de Campos:

“Antes del opio ya enfermó mi mente

Sentir la vida anima y languidece

Ahora busco en el opio que adormece

Un oriente al oriente del oriente”.

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